Esperando a Odiseo
- Maria Asuncion Vicente Valls
- hace 2 días
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En unas semanas, se estrenará en nuestros cines una película, que ya ha comenzado suscitando expectación y no poca polémica. La nueva versión de la Odisea llega de la autoría de un gran director cinematográfico, que se ha atrevido a recrear de nuevo un clásico universal y el interés que la rodea, prueba que nos sigue interesando y conmoviendo.
Y podemos preguntarnos porqué un relato que data de finales del siglo VIII a.C. es tan actual. Tal vez la razón sea que, pocas veces en la literatura antigua se presenta una obra tan grandiosa, tan rica en personajes, escenarios, aventuras y situaciones, con un héroe complejo, lleno de matices y a la vez tan cercano.
Odiseo es el más actual de todos los héroes griegos que han ido a combatir a la llanura de Troya. Si lo comparamos con otros héroes antiguos de la Ilíada o de la misma Odisea, lo percibimos muy semejante a nosotros, no triunfa como otros gracias a la ayuda divina, sino por su astucia y paciencia.
A través de esta gran epopeya hacemos un largo viaje de la mano del héroe, recorremos muchos lugares, imaginamos monstruos y palacios, siempre luchando frente a las adversidades en un retorno lento a la patria, su isla de Ítaca, mientras nosotros intentamos retornar a la nuestra, allí es donde espera el hogar, es el ansiado nostos hasta llegar a casa.
Odiseo es un hombre astuto y pleno de recursos, que sabe enfrentarse con éxito a las trampas y deleites que se le ofrecen en su viaje. Es un gran embustero, que siempre sabe sacar partido a cada situación por medio de sus tretas. Pero a su vez es un héroe solitario, confiado en su poder de seducción. Seductor de magas y princesas, nos ofrece tantas caras, que se revela como un héroe múltiple.
En el mundo lejano que recorre abundan los personajes femeninos, Penelope, la ninfa Calipso, Nausica o Circe entre otros, que presentan vínculos fuertes con Odiseo mostrando tipos de mujeres apasionantes, que acompañan esta historia interviniendo en su desarrollo y nunca como simples espectadoras, mujeres con las que aún hoy nos podemos identificar. El poema es, por otra parte, un homenaje al mar siempre presente a lo largo del texto, sin el cual el protagonista no se podría mostrar en toda su grandeza.
La Odisea fue el primer texto griego que se tradujo al latín, suscitando un interés renovado en toda época, tanto como una novela de aventuras contemporánea. Desde los remotos tiempos de Homero, Odiseo sigue viviendo en múltiples recreaciones, versionado de muchas formas de la mano de grandes autores, que no han podido resistirse a la fuerza del personaje y nos lo han ido presentando como un antiguo Maquiavelo, o como un vil tramposo, como un ejemplo de resistencia ante las adversidades, o más bien como un gran aventurero. Cavafis, Katsantsakis, Seferis, Joyce y tantos otros autores, antes y después, han llevado a Odiseo a su universo literario evocando un mundo épico lejano adaptado a nuestros días.
Parece ser que hay reticencias ante esta nueva versión cinematográfica, bien por anacronismos a los que ya estamos acostumbrados, o bien por los actores que dan vida a los personajes, que en nada se parecen a las descripciones clásicas que recreó Homero en sus versos. No hay que olvidar que se trata de ficción, y como tal, el autor de la obra es libre de dar su propia interpretación. Pero sea como sea, el hecho relevante es el interés que suscita, se percibe que el mito sigue vivo y tres mil años después, seguimos esperando el retorno de este nuevo Odiseo, ansiando ver a los lestrigones y ciclopes, cómo ha sorteado a Escila y Caribdis, o se ha resistido al canto melodioso de las sirenas. Contemplaremos a una nueva y hermosa Circe, la que convierte a los hombres en animales, a la dulce Calipso enamorada y a la fiel Penelope, modelo de virtudes de esposa, que teje y desteje intentando ganar un tiempo que se le escapa. Nos deleitaremos con la nave que surca el vinoso mar, hasta completar el retorno y un personaje tan remoto volverá a nosotros, sorprendiéndonos al identificarnos en sus emociones como si viviéramos un viaje en el tiempo. Me gustaría, después de ver el filme, ya sea fiel al texto o no, anacrónico o real, con sus fallos y aciertos, volver a casa, a mi Ítaca particular y releer la Odisea, sumergirme otra vez, ya no recuerdo cuantas, en el mundo de aventuras que rodean al héroe y al resto de los personajes que le acompañan.
La nueva versión será por otra parte, una manera de reivindicar la validez de los mitos, que nos han llegado a través de los textos antiguos, sin dejar de nutrir el arte y la literatura de todos los tiempos. Alguien dijo que, “Homero es joven cada día y no hay nada más antiguo que un periódico de hoy”. Ciertamente, pero no solo Homero, también Hesíodo, Píndaro, Heródoto u Ovidio, trasmisores de los mitos a los que siempre se retorna, como Odiseo, porque en ellos están presentes los problemas, dudas, aventuras, amores y desamores, de todo ser humano en cualquier época.




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