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Híbridos modernos

Actualizado: 4 mar



Artículo publicado en la sección Café con letras de El Diario de Teruel


Debo reconocer que mis conocimientos sobre las nuevas tendencias que invaden las redes sociales son escasos. Tanto es así, que aún no salgo de mi asombro ante el avance del fenómeno “therians”, como he constatado estos días en las noticias publicadas, donde aparecen como un nuevo fenómeno social.


Mi estupefacción es grande, y no he podido resistirme a recabar alguna información, sobre un tema que me parece insólito en nuestro tiempo. No cabe duda alguna, que vivimos tiempos con cambios muy acelerados, y ahora nos encontramos con que cientos de jóvenes en todo el mundo, salen a la calle ataviados con máscaras y prótesis de animales, luciendo orejas, rabos o bigotes y lo que se me antoja más asombroso, imitando los movimientos y comportamientos de los animales con los que se han mimetizado. Incluso he podido leer que existen establos donde se reúnen, para sentirse como auténticos caballos, imitando sus modos a la hora de alimentarse y relacionarse. Es muy difícil, encontrar una explicación lógica para este tipo de comportamientos, en un mundo donde el ser humano da muestras a diario, de grandes capacidades que le otorgan el mayor potencial en el orden evolutivo.

En griego el vocablo therion, significa bestia y anthropos define lo humano, por tanto, “therians” sería una mezcla de animal y humano. Nos encontramos con perros, gatos, caballos, cabras, pollos o focas en forma de humanos híbridos de fantasía, que desfilan por las calles y llenan de videos las redes sociales exhibiendo conductas animales de comportamiento.

Los expertos no enmarcan esta tendencia en ningún tipo de patología, que pueda clasificarse como trastorno mental, pero sí que nos alerta de una conducta en la que se percibe degradación humana y social. Más bien se trata de una tontuna mental, que no puede justificarse en ser jóvenes, rompedores de viejas formas y a los que los más mayores recriminamos la osadía de la juventud. Personalmente, no puedo entender sus motivaciones, es posible que sea la forma de identificarse con un tipo determinado de animal al que se unen por una conexión especial, intentando sentir sus propios impulsos animales. Es posible, que lo vivan como una creencia espiritual, como una suerte de reencarnación en la convicción de haber sido un animal en otra vida.

Sea como sea, lo cierto es que, por la gran comunidad on-line se extiende esta tendencia social entre los más jóvenes. Podemos preguntarnos, si se trata de la necesidad de pertenencia a un grupo determinado, a una suerte de tribu con características distintivas, una forma de ser acogido en un mundo cada vez más comunicado, pero más solitario y vacío. En nuestro tiempo se vive ya, en modo virtual, deseando sentirse especial y cualquier tontería traspasa el más absurdo ridículo, buscando reconocimiento y aplauso fácil. La actitud “se hace viral” replicándose como un virus de los de verdad.

A la caza de miles de likes, salen a la calle estos jóvenes y se manifiestan como seres híbridos, rechazando el concepto de lo humano. En realidad, asistimos a una degradación hasta límites incomprensibles de los conceptos, con un claro retroceso de la sociedad. Estas actitudes, es probable que sean interesantes para determinados regímenes y gobernantes, que desean tener súbditos que no piensen, que no cuestionen nada y solo se dejen llevar por la pertenencia a tribus o grupos, cuanto más excéntricos, que siempre sigan al líder.

Estos nuevos híbridos, gatos, perros, caballos o focas me traen a la memoria otros híbridos mucho más lejanos en el tiempo. En el fantástico universo de la mitología griega, encontramos criaturas de difícil clasificación situadas en un mundo intermedio, mitad animales y mitad humanos. A esa categoría que personifica la fuerza indomable de la naturaleza, pertenecen seres híbridos formados por una parte animal y otra humana. Los centauros, humanos hasta la cintura y caballos el resto de su cuerpo, las sirenas dotadas de cuerpo de ave y cabeza de mujer con una melodiosa voz que encantaba a los navegantes y los lanzaba contra los escollos. La famosa esfinge de Tebas, ser con rostro de mujer, cuerpo de león y alas de buitre, preguntando incansable la respuesta al complicado enigma que planteaba a los caminantes, o el minotauro de Creta, criatura mitad hombre, mitad toro, un monstruo devorador de los jóvenes que Atenas debía entregarle anualmente como tributo. 

Los mitos griegos son ricos en este tipo de criaturas mestizas, que nacen del caos primigenio. En ellos se dispara la imaginación, pues estos seres son terribles, vengativos, crueles, hablan y plantean pruebas imposibles y enigmas a los héroes, historias que poblaron los relatos antiguos y que ahora siguen nutriendo una nueva literatura fantástica y una filmografía de éxito.

Parece ser, que los mitos vuelven y los nuevos híbridos se hacen virales. Aquel mundo antiguo lleno de seres terribles se trasforma y las sociedades se llenan de nuevos peligros. Es posible, que necesitemos de nuevo a los grandes héroes para vencerlos, o que comprendamos que la vida no funciona a base de likes. La vida es mucho más apasionante en toda su complejidad, en la capacidad de los humanos de vencer adversidades y seguir adelante. Tal vez sea solo una tendencia anecdótica, pero no deberíamos aplaudir ese tipo de comportamientos, que no conducen en absoluto al crecimiento del individuo como ser humano, sino todo lo contrario. 


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